Equipos ¿Cómo se construyen y lideran?
Casi todos los expertos opinan en privado que los equipos no existen. Así lo reconocen los consultores, los académicos del más alto rango, los empresarios y los profesionales de todos los sectores productivos y educativos. Los equipos no surgen de manera espontánea –como las flores en primavera– sino que ¡hay que construirlos! Ante lo que cabe preguntarse:
- ¿A quién corresponde construir los equipos?
- ¿Para qué construir equipos?
- ¿Con qué grado de consenso o imposición?
- ¿Cuál es el número ideal de componentes en un equipo?
- ¿Qué roles resultan esenciales en un equipo?
- ¿Qué leyes o normas rigen los equipos?
La construcción de un equipo precisa la práctica permanente de tres claves: la coherencia, la confianza y la comunicación. Coherencia del líder y del equipo entre el pienso, siento, digo y hago. Coherencia entre la misión, visión y valores que aparecen en la página web y el día a día en la organización. Del ejercicio de la coherencia puede derivarse la confianza entre los miembros del equipo. Confianza en la competencia técnica para afrontar los desafíos, en que los intentos fallidos no serán penalizados, en que se aceptarán las discrepancias… Confianza. Por último, la Comunicación es tan importante que se acepta como una verdad universal que hasta un 90% de todas las dificultades organizacionales tienen que ver -directa o indirectamente- con la comunicación. Las modalidades contemporáneas son casi infinitas: en persona, por teléfono, newsletter, intranet, skype, videoconferencia, correo convencional, e-mail etc. Hemos de recordar, sin embargo, que cuando dos personas se encuentran frente a frente el código gestual representa hasta un 55% del mensaje que se transmite, siendo el tono un 38% y un diminuto 7% el que se atribuye a la comunicación puramente verbal.
Si bien estos tres elementos son esenciales para construir un equipo, conviene tener en cuenta algunos otros como: las normas consensuadas, el reconocimiento de aquello que se realiza bien, la visión compartida, y los rituales o celebraciones conjuntas. Sin olvidar que el equipo ha de ser consciente de su fortaleza y estar dotado de medios y personas para alcanzar los objetivos propuestos.
Para completar el enunciado de aquellas cuestiones que nos pueden orientar en la creación de un equipo hemos de mencionar la teoría de los sistemas según la cual conviene revisar cómo se encuentran en nuestra organización el Principio de Autoridad, el Principio de Pertenencia, el Principio de Orden y el Equilibrio entre el Dar y el Recibir.
Lo mismo que estoy persuadida de que los equipos no surgen espontáneamente, creo que es improbable que se consolide un equipo si no tenemos un líder cuya principal tarea consiste en conseguir que todas las personas contribuyan a una meta común.
Ahora bien, un equipo será eficaz si cumple el propósito para el que ha sido creado (alcanzar objetivos) y resultará eficiente si además satisface las motivaciones de cada individuo.
Mi hipótesis es que si tenemos un equipo la eficacia está casi asegurada y si no tenemos un equipo la eficacia (entendida como desarrollo del máximo potencial) es improbable.
Lo que propongo es la construcción de equipos, allá donde nos encontremos en la pirámide productiva o educativa. Equipos entendidos como "nodos éticos", como unidades de pequeña escala que propicien la evolución de los departamentos, las empresas, las aulas, las organizaciones, las instituciones, la sociedad civil… y como consecuencia de todo ello la vida en la tierra.
Entiendo la ética como laica y humanista, como honradez, respeto a las normas y ausencia total de manipulación.
Considero que si los equipos están enfermos, la tierra languidece y ¡en esas estamos! Sugiero que los equipos sean considerados como "nodos éticos" en los que se subordine la pulsión individual (el ego) al bien común trascendiendo el conflicto inherente a los sistemas. Si los nodos éticos funcionan, quizá la tierra florezca…
¡Manos a la obra! Porque –en mi opinión– hay mar, hay horizonte, pero faltan remeros, personas comprometidas con la construcción de un futuro esperanzador.