Intranet
  
 

Deskargatu ezazu PDF formatuan HEMEN

Cuando piensas en tu futuro, ¿con qué te conectas?

ANA MURILLO FERNÁNDEZ CONSULTORA SENIOR COACH NEWFIELD CONSULTING

Hace ya unos años que estamos inmersos en una situación complicada. A niveles sociales, políticos y económicos estamos enfrentando un conjunto de cambios que nos hacen sentir que muchas de las cosas que hace poco tiempo se daban por sentadas, hoy ya no están tan claras.

Cuando piensas en tu futuro, ¿con qué te conectas?

Hace ya unos años que estamos inmersos en una situación complicada. A niveles sociales, políticos y económicos estamos enfrentando un conjunto de cambios que nos hacen sentir que muchas de las cosas que hace poco tiempo se daban por sentadas, hoy ya no están tan claras.

Hay quienes dicen que socialmente enfrentamos un momento insólito. Que la generación de nuestros jóvenes es quizá la primera generación que no puede aspirar a vivir mejor que lo hicieron sus padres. Mientras pareciera que "la norma natural" había sido estudiar, crecer y forjarse una carrera para superar la generación anterior, hoy por hoy, a nivel general, parece que esa ya no es la tendencia.

Es habitual caer en el pesimismo, que es producto del miedo, y que nos hace sentir que sin las seguridades que nos proporcionaba el sistema familiar o social, tan conocido para nuestros padres, ya no queda futuro en el que pensar.

Sin embargo, contagiarse de esa mirada es contagiarse de una ceguera. Es cierto que hemos heredado algunos sistemas que hoy están colapsando, y también es cierto que esa herencia es pesada. Si bien, los sistemas a los que pertenecemos nos condicionan, no es menos cierto que los seres humanos, y en particular los jóvenes, siempre tienen y seguirán teniendo la capacidad de utilizar su individualidad para regenerarlos y rediseñarlos.

Solemos pensar que son otros los que tienen que hacer los cambios para que el mundo sea más vivible. Que fueron otros los responsables del tipo de sistema en el que se mueve hoy el planeta. Que el impacto individual, en nuestra sociedad, es como una gota de agua en el mar. Pero esto es producto de nuestra ceguera, de la creencia de que el sistema y yo somos cosas separadas, la creencia de que el sistema es, en sí mismo, un ente diferente a mi.

No todos, y no siempre, somos conscientes del enorme potencial que tenemos individualmente de hacer grandes revoluciones en nuestras vidas y a través de ello, impactar en nuestros mundos creando otras posibilidades.

Si observamos el tipo de ser que somos los seres humanos, nos daremos cuenta de que tenemos una característica que nos es común y que nos hace también responsables directos de la forma en que crecen nuestros sistemas: Nuestra capacidad de decidir. Decir sí o decir no, en cada ámbito en que lo hacemos, constituye la base de nuestra libertad y también nuestra base ética. Y es la base ética la que proporciona el crecimiento y el alimento de los valores que dan forma a nuestras relaciones, a cualquier nivel.

Nuestro poder transformador no se ciñe a nuestro dinero, nuestros recursos o nuestras carreras.

Los síes que damos (y los que no damos), así como los noes que damos (y los que no damos, también), son cimientos de nuestra dignidad, así como de nuestra elección sobre el tipo de vida que queremos y la que no queremos, para nosotros y para los otros. Nos guste más o menos, es esta misma capacidad la que también contribuyó en su momento a dar a luz los sistemas que tanto nos disgustan ahora.

Normalmente subestimamos lo que hacemos con nuestro lenguaje. No alcanzamos a ver el impacto que tiene para nuestras vidas y para las vidas de otros. A veces nos olvidamos de ese gran poder, a veces somos ciegos a él. A veces, resulta más cómodo ignorarlo.

Ese poder transformador, además es susceptible de diseño. Tenemos capacidad para dar golpes de timón a nuestras vidas y decir "basta" a lo que nos hace daño, o a lo que nos estanca, en cada momento y en cada área de nuestra vida.

Hacer de nuestro futuro un futuro lleno de posibilidades tiene que ver con nuestra forma de conectarnos con él.

Si cuando piensas en tu futuro, te conectas con un mundo dado o fabricado por otros más poderosos, tu propio poder se disolverá en la sombra de lo que otros decidieron y será el caldo de cultivo de tu impotencia. Y tendrás a quien echarle la culpa, pero no pasará nada de lo que deseas.

Si cuando piensas en tu futuro, te conectas con el resultado de tus propias decisiones, éste se abrirá para ti sintiéndote parte activa de la creación de nuevos mundos, siendo responsable de las consecuencias y saboreando el placer de darle sentido a tu vida.

Una de las grandes claves para atravesar momentos de incertidumbre, y el miedo paralizante que a veces provocan esos momentos, es aprender más sobre quiénes somos y sobre cómo impactamos sobre las realidades que vivimos. Se trata de abrir los ojos y empezar a observar el gran potencial emprendedor que el ser humano es, aun sin proponérselo, y aprender de él.

Puedes hacer de tu vida una hermosa empresa en contacto con la realidad y sin quedar preso en pesimismos promovidos por el miedo. Tal vez no sea fácil, pero, en todo caso, el criterio de la facilidad no guía al futuro.

Conectarte con el futuro es conectarte con tu propia responsabilidad. Tiene más que ver con tu bienestar interno que con promesas heredadas.

¡El futuro está en tus manos, eres tú quien decide!


Inprimatu
Batez bestekoa (0 Botoak)
 
  
 
© 2009 TKNIKA, Zamalbide Auzoa z/g 20100 Errenteria (Gipuzkoa), 943082900